jueves, 29 de mayo de 2014

CURRÍCULO

Según LÓPEZ MELERO, M. (2010, Pp. 8) considera que el currículo de una escuela pública debe quedar claro que:
“Se ha probado que un sistema de enseñanza basado exclusivamente en medios visuales y que excluyese todo lo concerniente al pensamiento abstracto, no sólo no ayuda al niño retrasado a superar una capacidad natural, en el pensamiento visual se ahogan los gérmenes del pensamiento abstracto en estos niños. El niño retrasado abandonado a sí mismo, no puede alcanzar ninguna forma evolucionada de pensamiento abstracto, y precisamente por ello la tarea concreta de la escuela consiste en hacer todos los esfuerzos para encaminar al niño por  esta dirección, para desarrollar lo que le falta” (VYGOTSKY, L. 1986, p.35)
Este fragmento de Vygotsky, es bastante claro. Estamos totalmente de acuerdo en que el doble currículum no es la solución, por eso creemos que fomentar un espacio donde todas las personas puedan desarrollar sus habilidades es lo idóneo. No podemos dejar más pasar, que saquen a niños del aula, o que les pongan tareas diferentes completamente, porque eso es agravar las diferencias…Dentro del aula encontramos mil maneras diferentes de dar solución a nuestro problema, ¿Y es así porque no lo hacen? Por un lado está la dificultad, es mucho más fácil quitarse el problema de en medio, llevándolo a otro aula. También requiere más innovación, que en muchos sitios no está bien visto. Pero si pusiéramos en un lado los costes e impedimentos y en otra los resultados, la balanza se inclinaría hacia los resultados sin ningún tipo de duda.
Creemos vivir en una sociedad civilizada y moderna, que tiene en cuenta los valores éticos y morales, pero no, no es así, no nos dejemos engañar por discursos irreales de inclusión y de reconocimiento de las diferencias en la escuela pública porque la realidad es totalmente diferente, es decir, como dice LÓPEZ MELERO, M. (2010, Pp. 17):
“Ahora, el desafío es formular los requerimientos de una escuela para todos. Todos los niños y jóvenes del mundo, con sus fortalezas y debilidades, con sus deseos y expectativas, tienen derecho a la educación. No, que nuestros sistemas educativos tenga derecho a ciertos tipos de niños.” (LINQVIST, Bengt. Relator especial de la UNESCO, 1994)
La escuela inclusiva se trata es de eliminar las barreras que discriminan e impiden el aprendizaje. Crear una escuela más justa, más democrático, más humano. Una escuela donde nadie sienta la exclusión. Hablar de educación inclusiva, desde la cultura escolar, requiere, por tanto, estar dispuestos a cambiar nuestras prácticas pedagógicas para que cada vez sean menos segregadoras y más humanizantes. Esto implica un cambio en la mentalidad del profesorado respecto a las competencias cognitivas y culturales de las personas con discapacidad intelectual, implica cambiar los sistemas de enseñanza y aprendizaje, y el modo de desarrollar el currículum, como dice LÓPEZ MELERO, M. (2010, Pp. 18) significa que ha de cambiar la organización del espacio y el tiempo escolar, significa que han de cambiar los sistemas de evaluación:
"Plantear el problema de la diversidad y de la diferencia en y ante la educación supone enfrentarse con retos y ámbitos de significado muy polivalentes: la lucha contra las desigualdades, el problema de la escuela única interclasista, la crisis de los valores y del conocimiento tenidos por universales, las respuestas ante la multiculturalidad y la integración de minorías, la educación frente al racismo o el sexismo, las proyecciones del nacionalismo en las escuelas, la convivencia entre religiones y las lenguas, la lucha de la escuela por la autonomía de los individuos, los debates 'científicos' sobre el desarrollo psicológico y sus proyecciones en el aprendizaje, la polémica sobre la educación comprensiva, las posibilidades de mantener en unas mismas aulas a estudiantes con diferentes capacidades y ritmos de aprendizaje, además de la revisión de las rigideces del actual sistema escolar y de sus prácticas". (GIMENO SACRISTAN, J.1999, p. 69)
Hay que saber establecer unos criterios de racionalidad y de cientificidad en función del alumnado que haya en esa clase, buscando la heterogeneidad en los grupos de trabajo y no la homogeneidad, estableciendo el apoyo dentro del aula y no fuera para evitar las frustraciones y comparaciones, persiguiendo el aprendizaje por descubrimiento compartido entre coetáneos, el respeto a los distintos modos y ritmos de aprendizaje, la sintonía de acción entre el profesorado de apoyo y el profesorado, etc. Así el aula se convierte en un lugar para conocerse, comprenderse y respetarse en las diferencias.


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