Según LÓPEZ MELERO, M.
(2010, Pp. 8) considera que el currículo de una escuela pública debe quedar
claro que:
“Se ha probado que un
sistema de enseñanza basado exclusivamente en medios visuales y que excluyese
todo lo concerniente al pensamiento abstracto, no sólo no ayuda al niño
retrasado a superar una capacidad natural, en el pensamiento visual se ahogan
los gérmenes del pensamiento abstracto en estos niños. El niño retrasado
abandonado a sí mismo, no puede alcanzar ninguna forma evolucionada de
pensamiento abstracto, y precisamente por ello la tarea concreta de la escuela
consiste en hacer todos los esfuerzos para encaminar al niño por esta dirección, para desarrollar lo que le
falta” (VYGOTSKY, L. 1986, p.35)
Este
fragmento de Vygotsky, es bastante claro. Estamos totalmente de acuerdo en que
el doble currículum no es la solución, por eso creemos que fomentar un espacio
donde todas las personas puedan desarrollar sus habilidades es lo idóneo. No
podemos dejar más pasar, que saquen a niños del aula, o que les pongan tareas
diferentes completamente, porque eso es agravar las diferencias…Dentro del aula
encontramos mil maneras diferentes de dar solución a nuestro problema, ¿Y es
así porque no lo hacen? Por un lado está la dificultad, es mucho más fácil
quitarse el problema de en medio, llevándolo a otro aula. También requiere más innovación,
que en muchos sitios no está bien visto. Pero si pusiéramos en un lado los
costes e impedimentos y en otra los resultados, la balanza se inclinaría hacia
los resultados sin ningún tipo de duda.
Creemos
vivir en una sociedad civilizada y moderna, que tiene en cuenta los valores
éticos y morales, pero no, no es así, no nos dejemos engañar por discursos
irreales de inclusión y de reconocimiento de las diferencias en la escuela
pública porque la realidad es totalmente diferente, es decir, como dice LÓPEZ
MELERO, M. (2010, Pp. 17):
“Ahora, el desafío es formular
los requerimientos de una escuela para todos. Todos los niños y jóvenes del
mundo, con sus fortalezas y debilidades, con sus deseos y expectativas, tienen
derecho a la educación. No, que nuestros sistemas educativos tenga derecho a
ciertos tipos de niños.” (LINQVIST, Bengt. Relator especial
de la UNESCO, 1994)
La
escuela inclusiva se trata es de eliminar las barreras que discriminan e
impiden el aprendizaje. Crear una escuela más justa, más democrático, más
humano. Una escuela donde nadie sienta la exclusión. Hablar de educación
inclusiva, desde la cultura escolar, requiere, por tanto, estar dispuestos a
cambiar nuestras prácticas pedagógicas para que cada vez sean menos
segregadoras y más humanizantes. Esto implica un cambio en la mentalidad del profesorado
respecto a las competencias cognitivas y culturales de las personas con
discapacidad intelectual, implica cambiar los sistemas de enseñanza y
aprendizaje, y el modo de desarrollar el currículum, como dice LÓPEZ MELERO, M.
(2010, Pp. 18) significa que ha de cambiar la organización del espacio y el
tiempo escolar, significa que han de cambiar los sistemas de evaluación:
"Plantear el
problema de la diversidad y de la diferencia en y ante la educación supone enfrentarse
con retos y ámbitos de significado muy polivalentes: la lucha contra las
desigualdades, el problema de la escuela única interclasista, la crisis de los
valores y del conocimiento tenidos por universales, las respuestas ante la
multiculturalidad y la integración de minorías, la educación frente al racismo
o el sexismo, las proyecciones del nacionalismo en las escuelas, la convivencia
entre religiones y las lenguas, la lucha de la escuela por la autonomía de los
individuos, los debates 'científicos' sobre el desarrollo psicológico y sus
proyecciones en el aprendizaje, la polémica sobre la educación comprensiva, las
posibilidades de mantener en unas mismas aulas a estudiantes con diferentes
capacidades y ritmos de aprendizaje, además de la revisión de las rigideces del
actual sistema escolar y de sus prácticas".
(GIMENO SACRISTAN, J.1999, p. 69)
Hay
que saber establecer unos criterios de racionalidad y de cientificidad en
función del alumnado que haya en esa clase, buscando la heterogeneidad en los
grupos de trabajo y no la homogeneidad, estableciendo el apoyo dentro del aula
y no fuera para evitar las frustraciones y comparaciones, persiguiendo el
aprendizaje por descubrimiento compartido entre coetáneos, el respeto a los
distintos modos y ritmos de aprendizaje, la sintonía de acción entre el
profesorado de apoyo y el profesorado, etc. Así el aula se convierte en un
lugar para conocerse, comprenderse y respetarse en las diferencias.
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