Para conseguir una escuela inclusiva es necesario trabajar una serie de estrategias por ello nos basamos en las que propone Melero (2006):
- La primera estrategia es devolverles a todos los niños/as su derecho a aprender: para esto el profesorado deberá de cambiar su forma de pensar, ya que cada niño tiene unas competencias cognitivas diferentes y además los alumnos son influenciados por el entorno que les rodea. Por ello, no hay que adaptar a los alumnos/as a la educación, sino adaptar la educación a los alumnos/as, siendo esta una educación de calidad. Partiendo de ahí tendremos una sociedad mucho más justa, sin impedimentos ni barreras para que todos los niños estén en igualdad de oportunidades. Por otro lado, nosotros pensamos que es de vital importancia ver a todos los niños como aptos para aprender, y no clasificar. Es importante también romper con los moldes de lo tradicional, es decir, trabajar cooperativamente, no basar nuestros aprendizajes en libros de texto únicamente, no estar sentados en parejas, sin tener ningún contacto con los demás, etc.
- La segunda estrategia es aprender mientras enseñamos con esto el profesor es el primer interesado en encontrar las estrategias más correctas ya que el beneficiario de que éstas florezcan son ellos mismos. Los alumnos pasarán de ser meros receptores de información a construirlas ellos mismos. El docente tomará el papel de guía y junto al alumno construirán el conocimiento. Habrá un feedback entre alumno-profesor.
- La tercera estrategia es el cambio en el papel del discente, ya que este debe trabajar en ámbitos educativos de distintas etnias, religión, género, etc. El trabajo del discente pasa a ser más creativo y original debido a los trabajos en grupos mediante proyectos, talleres, etc. Dejando atrás su papel de únicamente ser la persona encargada de la transmisión de conocimientos y evaluar.
- Cuarta estrategia, el currículum ha dejado de ser únicamente los materiales de aprendizaje portadores de la información y se convierten en generadores de actividades de reflexión y de acción. El material de aprendizaje ahora va dirigido a un mayor desarrollo cognitivo, el cual enseña a pensar para poder actuar correctamente. Este cambio genera que en la escuela haya un aprendizaje cooperativo mediante interacción de todos, sacando conclusiones juntos, trabajando juntos, escucharse y convivir, forman el aprendizaje cooperativo, dando lugar a que todos tengan el papel protagonista, y con las mismas oportunidades en la construcción de los conocimientos mediante el proceso dialógico.
- Por último y considerada más importante para que una escuela inclusiva sea posible es tomar conciencia de que la educación inclusiva es un compromiso con la acción y no sólo un discurso teórico. Para ello hay que ser consciente de las barreras que impiden la inclusión en la escuela, como son las barreras políticas, barreras culturales y barreras didácticas.
Por
un lado, pensamos como Melero, que para poder trabajar la inclusión, es
derribar las barreras que la impiden. Barreras políticas, que marcan el camino
de la educación y barreras culturales que son la verdadera esencia de esta.
La
inclusión se ve perjudicada por todas las vendas que la sociedad del siglo XXI
aún no se ha quitado. Tener vendas en los ojos quiere decir no aceptar la
realidad, no aceptar como normal un niño con discapacidad, o sacar del aula a
un niño árabe para que aprenda mejor. Significa no saber conseguir aprendizajes
significativos, no salirse de lo normal, no ser innovador…
Por
tanto debemos ver la escuela inclusiva y pública como un motor que equipare las
desigualdades sociales y como un medio educativo con el que llegar al verdadero
aprendizaje. Consideramos que si todos ponemos de nuestra parte esta escuela
inclusiva sería posible ya que depende de todos nosotros, no únicamente
profesores y alumnos, sino las familias y en general la sociedad.
Este
será nuestro reto como futuros pedagogos, fomentar la inclusión para intentar
mejorar la sociedad.


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